Este año ir a las Cataratas del Niagara ya no era solo un sueño, se había convertido en una de mis metas. Fui un fin de semana con dos amigas. Fueron siete u ocho horas de autobús, un largo viaje que me valió realmente la pena solo por estar en el bote "Maid of the Mist" lo más cerca posible de la Catarata más grande. Esa inmensidad sobrepasó todas mis expectaciones. Fueron dos segundos, quizá menos, pero me sentí llevada por una agradable sensación y completamente conectada con la madre Naturaleza.
Este viaje lo había planeado el año pasado con un amigo al que quería mucho. Finalmente no fuimos, lo cancelamos justo la semana antes. Después del viaje en bote, paseando con mis amigas, una sensación de tristeza y recuerdos agradables vinieron a mi mente. Siempre había pensado que ese amigo estaba conectado con la naturaleza de una manera increíble, salvaje, casi formando parte del paisaje tanto si íbamos a la playa, la montaña o el campo. Paseando por las Cataratas de Niagara sentí conmigo de manera muy fuerte su presencia o su ausencia, que de alguna manera es lo mismo en términos de física cuántica. esa tarde comenté esa sensación a una de las amigas.
Extrañamente, a la mañana siguiente tenía una llamada perdida de ese amigo en mi móvil.
- "Te oyó", me dijo mi amiga. "Estáis realmente conectados", agregó con lágrimas en los ojos.
Siempre había creído que gracias a mi amigo me había sentido muchas veces completamente conectada con la Naturaleza. En varias ocasiones había sentido momentos de verdadera conexión con patos, árboles y rocas. Hoy he comprendido que no era gracias a él que sentí esa conexión, sino estando con él. Una gran diferencia. Probablemente sintiéndome completa, llena y en paz pude sentir esa conexión con la Naturaleza. Su recuerdo en Niagara vino a mi memoria porque así es como funcionamos los seres humanos. Se llama engrama. Un engrama es una estructura de conexión neuronal. Mis conexiones neuronales hicieron que un momento de conexión con la naturaleza lo relacionara con él.
Mi amigo llamó por que de alguna manera, sin estar allí, también sintió esa conexión. Es lo que Carl G. Jung llama sincronicidad. Mucha gente podría creer que es simplemente una casualidad. Pero yo también creo que es más que eso. Me ha pasado varias veces en mi vida y soy consciente a estos momentos.
Déjame que te cuente un cuento.
En las Cataratas de Niagara me he permitido vivir esa plenitud por mi misma. Además, he comprendido mucho más lo que son los engramas y la sincronicicad. Estos conceptos ayudan a tomar conciencia de muchas acciones, a veces incoherentes, del día a día.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Compartir las experiencias, es crecer. Gracias por compARTir.